El vídeo más caro que tienes no es el que más cuesta editar
Es el que no sale.
Piénsalo.
Has investigado el tema.
Has preparado el guion.
Has grabado.
Tienes una miniatura.
Coño, que estas listo para ganar dinero.
Y ahora todo ese trabajo previo que has hecho, depende de que alguien te conteste un WhatsApp.
Magnífico.
Eso es lo que ocurre cuando confundes «tener editor» con «tener un sistema de contenido».
Son cosas distintas.
Muy distintas.
Hace aproximadamente un año, año y medio, yo dedicaba unas 20 o 25 horas a la semana
a editar vídeos.
Ahora, en este mismo momento, dedico menos de un 10% a la semana a la parte de creación
de edición, sobre todo, de los vídeos. Y puedo dedicarme mucho más tiempo a idear, a pensar,
a hacer miniaturas y obviamente a dedicarme a mi negocio.
Ahora ya no edito ningún vídeo. Todo lo edita mi editor Joan.
He ahorrado tiempo, he ganado mucho más dinero y además tengo resultados muchísimo mejores.
«Pero mi editor me cobra mucho menos»
Claro.
Y probablemente un chaval de Filipinas te lo haga todavía más barato.
Y otro de Bangladesh más barato que el filipino.
Y si seguimos buscando quizá encontremos a alguien dispuesto a pagarte a ti por editarte.
Fantástico.
Pero estamos hablando de cosas distintas.
El coste de editar un vídeo no es únicamente la factura del editor.
También es el tiempo que utilizas explicándole lo que quieres, como lo quieres y haciéndole 800 revisiones más.
El tiempo revisando.
El tiempo esperando.
El tiempo arreglando.
El coste de publicar tarde.
El coste de cambiar de editor cada pocos meses.
El coste de volver a enseñar tu estilo.
El coste de que tú estés pensando en una transición o donde cortar el vídeo, cuando deberías estar pensando en el próximo vídeo, tus clientes o de como coño puedes generar más dinero con tu negocio.
Eso te está costando aún mas dinero.
Me encontraba en una situación en la que no tenía tiempo y el poco tiempo que tenía
tenía que dedicarlo a editar mis propios vídeos, y eso hacía que la calidad también bajase mucho.
Quería darle un salto de calidad a mi contenido y sin duda es algo que hemos cumplido.
Hasta ahora nunca había trabajado con un editor tan comprometido como Joan.
«Estamos contentos con nuestro editor»
Perfecto.
No cambies.
Lo digo en serio.
Si tienes un editor bueno, que entiende tu contenido, entrega cuando toca, resuelve, acepta feedback, aprende y cada vez necesita menos de ti…
cuídalo.
Págale bien.
No le toques demasiado los cojones.
Y cierra esta página.
No necesitas lo que vendo.
El problema es cuando dices «estamos contentos» y lo que significa en realidad es:
«Es el menos malo de los que hemos probado.»
O:
«Ya le hemos enseñado tanto que empezar con otro me da pereza.»
O mi favorita:
«Cuando le meto prisas, ahí si que entrega.»
Coño, cuando tienes que apretar a alguien para que funcione... no tienes un editor.
Parece que tengas un esclavo.
El mayor problema que tenía a la hora de encontrar editores no era encontrarlos,
sino que se quedaran o mantuvieran el nivel durante mucho tiempo, no perdieran motivación,
entregaran el vídeo a tiempo y, sobre todo, el tema del feedback.
Una cosa que he notado que ha mejorado mucho con Joan es el tema del feedback.
Se lo digo e inmediatamente lo hablamos y lo cambiamos.
Otra cosa de las que estoy muy contento con el servicio es la consistencia del trabajo.
«Ya trabajé con una agencia y fue una mierda»
Bien.
Justo por eso
Ahora sabes lo que NO quieres.
La gracia de montar un sistema de edición es para que puedas tomarte una Caipiriña en medio de las Maldivas, sin que tu canal esté parado o que tu editor te toque los huevos en tus vacaciones.
Lo fácil que es comunicarme con él. Yo le digo una cosa y lo pilla a la primera.
Me dice: “voy a tener el vídeo para este día”, tiene el vídeo para este día.
Estoy en la llamada, le digo todos los cambios que quiero en el vídeo y todos los cambios
se han aplicado.
Ese nivel de ser tan profesional a mí me gusta mucho.